Una verdadera delicia resultó el concierto de Manu Chao en el Foro Sol, el pasado 4 de octubre. Cuando uno lo ve aparecer en el escenario, descubre muchas cosas más que su música. Su pasión por llegar a la gente y, sobre todo, el placer que le provoca la música. Ahí están los saltos, los sonidos guturales, los lugares comunes, su punk-reggae, su discurso anti-Bush y su “qué horas son, mi corazón”. Cierto es que su discografía recoge retazos de su paso por distintos países, y que se le acuse de abusar del sampleo en sus canciones; pero sin duda, es el rey en eso. De ahí que se erija como el más importante trovador contemporáneo.
